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Barbara - 25 años - Novara (IT) - Esclerosis Múltiple

Mi nombre es Bárbara, nací el 25 de mayo de 1983 y de las muchas alegrías que la vida me ha dado la mayor era la de ser madre a principios de 2004. Pero en ese año, el 3 de noviembre tuve otra sorpresa, esta vez negativa, porque supe que tenia esclerosis múltiple. Como me di cuenta? Un jueves por la tarde, mientras que desarrollaba mi profesión de cajera en un hipermercado, comenzó sin motivo aparente, una paresia con hormigueo por primero en la mano derecha, media hora después en la mano izquierda, tan fuerte de hacerme perder el tacto (no les digo como era difícil contar los billetes. ....) Después de una semana fui donde mi médico de base, que a su vez me envió a una neuróloga que comprendió de inmediato de qué se trataba, pero no dijo nada antes de tener la confirmación de las resonancias que hablaron claro: enfermedad desmineralizante, o esclerosis múltiple. Después de la noticia me informé mucho acerca de la enfermedad de la que prácticamente no sabia nada. No me di cuenta de cuanto era desconcertante, hasta junio de 2005, cuando un ataque feo me quito la vista totalmente en el ojo derecho y parcialmente en el izquierdo y la recupere sólo después de la terapia intravenosa cortisonica que, se sabe, no es curativa y llena de contra indicaciones. Inmediatamente me di cuenta con el tiempo que de curativo aquí no había nada. Ni siquiera el Copaxone (comúnmente llamado copolímero 1) era como cualquier inmunomodulante que trabaja sólo sobre el efecto y ni siquiera 7 meses de anti epilépticos para calmar los hormigueos (que empeoraban. Esperé y esperé hasta que supe a través de amigos que habían estado en un hospital de China con la Beike (aunque por otra enfermedad) que allí trataban ya la esclerosis múltiple con las células madre (pasamos por encima de todas las hipocresías del caso, aquí en Italia, sobre la utilización de células madre). No sirvió mucho para convencerme a mí misma, sentí de inmediato que era la manera correcta y que para la salud siempre debes tenerte con optimismo. No tenia inmediatamente la suma para ir así hice un llamado, primero en internet, después en una televisión local y esto, inevitablemente, me llevó a los periódicos levantando un polverón sobre el caso. "Fue un momento mágico, descubri la bondad de las personas que me han contribuido, he ayudado a otras personas dando el ejemplo, sin perder el valor, he defendido públicamente el argumento, y hasta me contactó un terapeuta prepararando mi cuerpo con masajes, alimentación y técnicas del bienestar a los trasplantes (todavía me atiende gratuitamente) . No fué fácil hacer un llamado, pero me convencieron que hay que avergonzarse sólo de hacer el mal. Es interesante el hecho que los médicos y los jefes médicos estaban en contra de mi decisión argumentando que los Chinos quién sabe que cosa me trasplantaban, mientras que el resto de los médicos (no menos instruidos que ellos, de hecho, incluso los jefes médicos me  apoyaban).
Así, junto a mi marido, partí a finales de julio de 2007, después de una odisea debido a un problema técnico de Beike allá, en China terminamos en el hospital de Shenyang donde, aunque no estaban preparados para recibir extranjeros, hacían de todo para hacernos ambientar. Creo que, mas allá de la comida, sufría más porque tenia nostalgia de mi pequeño. Sin embargo me hicieron 5 trasplantes: el primero espinal y los otros 4 intravenosos (la función es la misma). Por la mañana estaba ocupada con las terapias: acupuntura, masajes y electroestimulación. Me di cuenta que me debía dar de mi misma y creer en lo que estaba haciendo y así pasó el mes. A mi regreso, después de un mes, hice la primera resonancia que como resultado mostraba que la enfermedad se había detenido. Yo estaba feliz, pero lo fui más cuando el 16 de noviembre en la ciudad de Pavía tuve el resultado de una nueva resonancia que no evidenciaba mas ninguna lesión en la zona cervical que me causaba el hormigueo. Por supuesto, mi neurólogo no me brindó ninguna satisfacción sobre los trasplantes, pero yo reí porque había ganado mi batalla y espero que tantas otras personas defiendan su salud con las uñas. A algunos partir asusta, yo habría; ido a la luna, si las células madres hubiesen estado allí.

Barbara

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